Testimonio de Cynthia Dyment, de Fundación CONIN:"El pasado sábado 7 de agosto, llegamos a Chivilcoy después de una extensa e intensa niebla que nos hacía dudar de la existencia de algo más allá de ella. Nos estaban esperando, Ariel Ferreyra de Molino Canepa de Los Grobos, pura amabilidad y entusiasmo toda la Capacitación, docentes, Auxiliares de escuelas y comedores, licenciadas en Nutrición, cocineras.
Capacitación que formaba parte del Programa Nutrío, programa articulador entre sector público (Municipio de Chivilcoy) sector privado (Los Grobo) y sector social (CEA 17, Fundación CONIN, Fundación Los Grobo y 5 al Día).

Se realizó la presentación, el video y luego el taller. Interesante intercambio sobre las limitaciones que se observan para rescatar a los niños de la desnutrición y el desamparo, limitación atribuida a la falta de apoyo familiar, intercambio también sobre un proyecto que convoca a uno de los grupos a indagar como viven, como comen, familias de riesgo de las escuelas a las que pertenecían las docentes presentes. Proyecto probablemente que es intento de revertir el estado de insuficiencia, mas allá de lo académico, en que encuentran a sus alumnos.
Luego comenzó la presentación del material y en una charla amena que acompañaba el PP seguían apareciendo inquietudes respecto a que hacer con los límites que la población presenta. Población que no cocina, por ejemplo, que con lo poco que tiene compra patys y salchichas, que no lleva al hospital a sus hijos, inquietudes que nos llevaron a rescatar la enorme importancia de trabajar sobre esto, de favorecer el despliegue de capacidades perdidas. Y sugerimos pensar desde la recuperación y no desde el peligroso lugar de pensar que lo hacen por vagos o descuido o desamor. Contamos de experiencias donde se transformaban en activos quienes pasivamente no hacían nada y desaprovechaban su poder hacer.

Y siguió el PP y llegó el intervalo. Intervalo de maravillas donde Juan Domingo, maestro panadero y a cargo de Desarrollo de Producto de Molino Canepa nos sorprendió con tablas de fiambres y albondiguitas y alfajorcitos deliciosos todo armado por el. Seguimos con la capacitación y apareció la importancia de cuidar a la madre para transformarla en garante de una estimulación de la cual el niño no puede prescindir para transformarse en humano, estimulación que de no existir nos condena a seguir perdiendo niños. Y volvió a aparecer la propuesta de armado de espacios adonde cuidar y fortalecer a la madre para que recupere su capacidad de hacer. Volvieron a escuchar nuestra convicción que ellos (en este caso Chivilcoy) pueden armar espacios desde donde pueden combatir la desnutrición, desnutrición que trasciende lo alimentario y nos mata a todos. Al finalizar una a una vinieron a darnos un beso y un agradecimiento al cual respondíamos con el nuestro.
El retorno fue a puro sol, esta vez, como el encuentro y las ganas de seguir."




